Estudia con tu hijo los días que haga falta, se acuerda de qué le costó la semana pasada y ajusta el ritmo solo. Vos ponés las reglas: qué estudia, cuándo rinde, qué se le puede decir y qué no.
Un chatbot genérico le da la respuesta y listo: tarea terminada, nada aprendido. Vos no sabés de qué hablaron, ni si lo que le contestó estaba bien.
Los tutores que existen casi nunca están en tu idioma, ni siguen tu currícula, ni te dejan poner límites reales. Contratás una caja negra.
Lumbre da vuelta esa lógica: vos ponés las reglas — qué estudia, qué no le puede decir, cuándo aprueba un examen — y el tutor las cumple, sesión tras sesión.
Por salud, una mudanza, o porque decidiste educarlo en casa: de un día para el otro sostenés todas las materias, todos los días, sin ser docente.
Vos seguís siendo quien educa. Lumbre es la herramienta que no se cansa cuando vos sí.
Va al colegio y la va llevando, pero matemática se le hizo cuesta arriba. Un profesor particular sale caro, hay que coordinar horarios, y no siempre hay quién dé esa materia en tu zona.
El mismo producto para las dos situaciones de arriba: lo que cambia es la puerta de entrada, no la promesa.
Ningún profesor aguanta explicar lo mismo por décima vez sin perder la paciencia, ni recuerda con precisión qué le costó a tu hijo hace tres semanas. Lumbre sí.
Antes de que cualquier mensaje de tu hijo llegue al tutor, pasa por una capa de seguridad independiente.
Lumbre no reemplaza tu criterio: lo ejecuta.
El tutor sabe qué vieron ayer y qué le cuesta. Arranca desde ahí.
Pistas antes que respuestas, ejercicios a su medida, descansos. Cada mensaje pasa por la capa de seguridad.
Cada día, en lenguaje llano: qué trabajó, qué logró, en qué anda flojo.
Reglas, exámenes, unidades del plan: la última palabra es tuya, siempre.
Chequeo independiente de calidad sobre lo que enseñó, con evidencia.
Más casos del Detective y nuevas materias, dashboard de progreso, currícula alineada 1:1 a los NAP, portabilidad y borrado total de datos, y un modo pensado para colegios.
Estamos pensando una versión donde el tutor no reemplaza al docente sino que lo potencia. Hoy no hay nada construido: el foco está 100% en las familias. Si querés ser de los primeros en conversar la idea, hablemos — sin producto, sin promesa de fecha.
No. Lumbre guía con pistas y el razonamiento lo hace tu hijo. Si un tutor regala la respuesta, no es un tutor: es un anotador caro.
Con directivas: le indicás una regla una vez y el sistema la cumple. Si rechazás algo que el motor propone, queda rechazado. Además, cada semana un chequeo independiente audita si el tutor cumplió.
Cada mensaje pasa por una capa de moderación antes de llegar al tutor. Ante una situación de riesgo, te avisamos a vos.
Sí: el plan lo definís vos por materia y unidad. Vos (o el material que subas) marcan el rumbo.
No. Es una herramienta para la familia que educa. Las decisiones importantes — plan, exámenes, reglas — son siempre tuyas.
Aislados por familia, sin publicidad, sin venta de datos, nunca.
Porque preferimos crecer despacio y bien. Cada familia nueva entra con el mismo nivel de cuidado que la primera.
Depende de tu situación: como refuerzo de una materia, menos que un par de horas de profesor particular al mes. Si es continuidad completa, el valor se conversa según el caso. Precio final al recibir tu invitación.
Lumbre está en etapa de familias fundadoras: pocas familias, mucho cuidado, acceso directo a quienes lo construyen.
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